INUNDACIONES EN BUENOS AIRES

 

INUNDACIONES EN BUENOS AIRES. ESTUDIOS ANTIGUOS Y PROBLEMAS ACTUALES

 

 

 

ANTECEDENTES

El 5 de septiembre de 1998 la Fundación Ciudad realizó el Foro “Diagnóstico Ambiental” de Buenos Aires.
Paneles integrados por expertos aportaron distintas visiones sobre la problemática ambiental de la Ciudad. Los asistentes participaron activamente en los talleres de deliberación y acordaron diagnósticos consensuados. A partir de las prioridades identificadas en estos diagnósticos, la Fundación Ciudad organizó los foros “El Aire en Buenos Aires”, “El Agua en Buenos Aires”, “Desarrollo Sostenible de la Ribera Metropolitana Norte” y “Desarrollo Sostenible de la Ribera Metropolitana Sur” de Buenos Aires.

 

LAS INUNDACIONES Y SUS CAUSAS

La Fundación Ciudad elaboró para el Foro “El Agua en Buenos Aires”, de 1999,  un Documento Base, una Guía de Trabajo y folletos para divulgación.
Como aporte para comprender la complejidad de los fenómenos que llevaron a que amplias áreas del Área Metropolitana y de la Ciudad de Buenos Aires volvieran a inundarse en febrero de 2010, transcribimos más abajo parte del material preparado en 1999.
Se ha agregado a dicho material, en negrita, información no disponible entonces.

Texto elaborado por la Fundación Ciudad a partir del informe “Manejo Costero e Inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires. Una aproximación a su interrelación”, de Ricardo E. Pérez García

LAS INUNDACIONES

Las inundaciones constituyen uno de los fenómenos naturales más costosos, en términos de pérdida de vidas, propiedades y terrenos. Si bien las inundaciones dependen fundamentalmente de las condiciones meteorológicas y de las características del terreno sobre el que se moviliza el agua de lluvia que corre por la superficie (escorrentía), en una ciudad su incidencia es más compleja. El área total que drena hacia el Río de la Plata y el Riachuelo a través de la Ciudad de Buenos Aires, alcanza el orden de las 27.000 hectáreas. De ellas, 16.000 corresponden a la Ciudad y el resto a la Provincia de Buenos Aires.

La gran extensión impermeabilizada del área a drenar, la escasa pendiente de los arroyos, los límites de drenaje pocos definidos, el relleno de algunos bajos o bañados como el Bañado de Flores, cuya misión geomórfica era la de amortiguar o demorar el pico de creciente, unidos a un mal manejo costero son algunos de los factores que inciden fuertemente en las inundaciones de la ciudad. Aunque se han realizado obras de conducción (aliviadores) y protección, la Ciudad de Buenos Aires aún no puede manejar las inundaciones. (Ver Mapa) Los factores que inciden en la inundación son de dos tipos: naturales e inducidos.

Factores naturales

LA SITUACIÓN CLIMÁTICA: El fenómeno climático de mayor incidencia sobre la costa es la “sudestada”, que ocurre generalmente entre los meses de abril y agosto, como consecuencia de una depresión barométrica local. Estas tormentas, por su sentido de propagación (SE-NO), empujan las aguas del río en la misma dirección, provocando una invasión sobre el continente. Las intensas lluvias que acompañan al fenómeno, aumentan el volumen de agua que debe escurrir.
Los modelos climáticos globales prevén un predominio del viento del Este, como consecuencia del progresivo desplazamiento hacia el sur del límite del Anticiclón del Atlántico Sur.
EL RÉGIMEN MAREOLÓGICO: La acción de las mareas, tanto astronómica como meteorológica, esta última generada por el viento y la presión atmosférica, induce una merma en la capacidad de descarga hídrica que produce un embalse de las aguas. Como consecuencia, el río eleva su nivel por encima de los valores naturales, anegando las zonas bajas.
LAS PENDIENTES DEL TERRENO: El área es en general llana, con escasa pendiente y con límites de cuenca de drenaje muy poco definidos. Como consecuencia, ante excesos hídricos, el escurrimiento hacia el río resulta lento y dificultoso.
EL AUMENTO DEL NIVEL MEDIO DEL RÍO DE LA PLATA : El Proyecto Impactos del Cambio Climático en las Áreas Costeras del Río de la Plata identifica la aceleración del aumento del nivel medio del río. Como consecuencia se estiman entre 5 y 10cm adicionales de aumento en el transcurso del Siglo XXI.
Factores inducidos

El uso humano de la tierra en el ambiente urbano ha incrementado la magnitud y frecuencia de las inundaciones.

Este incremento es función del porcentaje de suelo que se cubre con cubierta impermeable (techos, pavimentos y cemento) que impide la infiltración; y de la efectividad del sistema de desagües.

El acelerado y anárquico crecimiento de la ciudad metropolitana, ocupando e impermeabilizando las planicies aluviales y valles, alteró el derrame natural de las aguas pluviales, produciendo anegamientos en los sectores bajos.

Estos rasgos inducidos se acentúan, como consecuencia de una inadecuada planificación urbana, con la realización de rellenos a lo largo de toda la costa metropolitana para “ganarle” terrenos al río. La prolongación impuesta a los cursos demora la evacuación.

En ocasiones los rellenos alcanzan cotas superiores a la de terrenos próximos, generando murallas para la normal salida de las aguas.
Manejo Costero

El aspecto que ofrece hoy la costa de la Ciudad de Buenos Aires ha variado considerablemente desde su fundación, debido a diferentes modificaciones introducidas por el hombre y a las acreciones naturales producidas con los sedimentos que trae el río por la dinámica costera.

En el sector del Riachuelo, la expansión del área se produce por la construcción entre otros del Dock Sud y la Dársena de Inflamables.

En la ribera Sur de la Ciudad se emplazaron Puerto Madero, la Reserva Ecológica y la Ciudad Deportiva de Boca Juniors

A lo largo de la Costanera Norte se realizaron rellenos en diferentes épocas. En 1836 Juan Manuel de Rosas realizó obras de relleno sobre el Arroyo Manso. En 1862 se rellenó por detrás del malecón de defensa del Ferrocarril Norte. Ya en el siglo XX, se realizaron entre otros los rellenos para la línea ferroviaria Central Córdoba, el Puerto Nuevo, el Aeroparque Jorge Newbery, Costa Salguero, Punta Carrasco, Coconor, Ciudad Universitaria y las obras del Triángulo del Este.

En la última década se realizaron nuevos rellenos tanto en la CABA como en la ribera metropolitana.

Con el aumento artificial del área, se produjo una disminución de la energía del sistema hídrico por el incremento de la distancia hasta las desembocaduras. Como consecuencia se alteró el equilibrio de los arroyos impidiendo el “barrido” de sus propios cauces. Debido a la disminución de la velocidad del agua, decreció su capacidad de transporte, permitiendo la formación de bancos que actúan como tapones durante las sudestadas e impiden la evacuación de las aguas pluviales.

 

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